miércoles, 9 de septiembre de 2009


¿Por què no ha mas viajes a la luna?

Cuando el bueno de Armstrong diò aquellos pasos

todos registramos cómo se movía

tosco, pesado, en un suelo blancuzco

¿o era de piedra pómez? ¿Quién se acuerda?


Durante un rato estuvo cavilando

y la escafandra o como se llamase,

impedía que viéramos sus ojos

pero juraría que su mirada era

de pereza o abulia.


Algo debió explicar a su regreso,

algo diferente al discurso de gloria

que le ordenaron pronunciar eufórico

entre medallas, flores, vítores y guirnaldas

algo debió decir en privado a sus jefes

algo importante inesperado


Verbigracia / cuando estaba allá arriba

caminando como un zoombie en la luna

mi general mi coronel pensé en ustedes

y se me ocurrió no sé por qué

que debía matarlos con urgencia

uno a uno, dos a dos, etcétera


O verbigracia dos / cuando andaba allá / heroico

pisando las feísimas arrugas del satélite

imaginé que así debía ser la muerte

es decir el paisaje de la muerte.


O verbigracia tres / cuando estaba en Selene

paseando por la nada como un imbécil

sentí el asco infinito de la ausencia del hombre

y me dije qué mierda estoy haciendo aquí


Algo así debe haber confesado a sus jefes

con su estrenada voz de robot disidente

y quizá por eso los dueños del poder

postergaron sine die los viajes a la luna.
//


Mario benedetti

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